Acrilamida: ¡descubre cómo freír tus patatas de una forma más inteligente (y más saludable)!

A medida que los índices de audiencia de programas de televisión como How it’s made y Food Unwrapped se disparan, los clientes han empezado a hacerse la pregunta pertinente: «¿Qué hay en mi comida?» Sus queridas patatas fritas no son una excepción, ya que los clientes reflexionan sobre lo saludables que son en realidad. Y es por eso que sustancias como la acrilamida pueden ser una gran preocupación para los dueños de restaurantes. Por eso, compartimos aquí algunas soluciones oportunas para abordar este posible riesgo para la salud.

Acrila... ¿qué?

La acrilamida es una sustancia que se produce al calentar productos con altos niveles de almidón por encima de los 120ºC. Hay estudios que demuestran que en grandes cantidades esta sustancia es dañina para los animales y también para las personas. Entre los productos que contienen acrilamida están las patatas fritas y de bolsa, el café, los cereales, el pan tostado, las galletas y las galletas saladas.

Normativa europea

Desde que se descubrió la acrilamida en los alimentos en el 2002, las grandes empresas de procesamiento de patatas han tomado medidas para limitar los niveles de acrilamida en sus productos, respetando el nivel permitido en Europa. Pero ¿cuál es la normativa y a qué productos se aplica?

El 19 de julio del 2017, el Comité Europeo estableció la normativa para las patatas fritas y los productos elaborados con patata en polvo, así como para el pan, el café, las galletas y la comida para bebés. Según la normativa, un kilo de patatas fritas nunca debe contener más de 500 microgramos de acrilamida.

¿Las patatas fritas que utilizas se producen de acuerdo con las normativas?

¡Sí! Las empresas de procesamiento de patatas, como Lamb Weston, ya han adaptado sus procesos y productos a la nueva normativa. Sin embargo, eso no descarta la posibilidad de que tus patatas fritas contengan demasiada acrilamida. ¿Por qué? Bueno, porque si no las fríes de la manera adecuada, puede que acabes teniendo niveles de acrilamida por encima de la normativa establecida por Bruselas.

Pero no te preocupes: si esto sucede en tu cocina una o dos veces, no es problema. Sin embargo, podría convertirse en un problema si sirves a tus clientes grandes cantidades de patatas fritas con altos niveles de acrilamida. Simplemente, no es saludable. ¡Y es por eso que queremos ayudarte de una vez!

5 consejos útiles

Maneras sencillas de evitar los riesgos para la salud derivados de la acrilamida en tu restaurante:

  1. Sigue siempre las instrucciones del embalaje
  2. Fríe los productos a un máximo de 175 ºC
  3. Los productos deben quedar con un color amarillo dorado cuando los frías, nunca de un color marrón u oscuro
  4. Fríe porciones más pequeñas durante menos tiempo
  5. No cocines patatas para horno en una freidora: contienen más azúcar y producen más acrilamida.

¡Ya está! Sigue nuestros sencillos consejos y los niveles de acrilamida nunca llegarán a la zona de peligro. Así estarás libre para hacer lo que mejor se te da hacer: ¡crear la comida más deliciosa y apetitosa para que disfruten tus clientes!

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Jolanda Soons, Líder del Programa de Sostenibilidad

Lamb Weston/Meijer